Especialmente en la mitad del embarazo, muchas mujeres ya empiezan a pensar en el parto, algunas con ansiedad por el momento del nacimiento del bebé y otras, con ansiedad mezclada con una serie de inseguridades. Muchas mujeres no lo saben, pero la posición tradicional de la mujer tumbada para el parto no es la más recomendable según los estudios científicos, puede limitar el oxígeno al bebé en el momento de las contracciones e impedir que la mujer tenga más autonomía en el momento del parto.

Las posiciones de entrega normales existentes

Esta es una de las posiciones más recomendadas, la mujer enposición vertical puede apoyarse en una doula, en el marido o en un mueble. Esta posición puede explorarse en la cama de la madre, en una bañera o en una barra fija presente en el entorno. El parto en cuclillas es el que más facilita el nacimiento del niño porque favorece la apertura pélvica y si la mujer está bien orientada, es una posición que genera menos dolor.

Con la ayuda del agua

Muchas mujeres eligen dar a luz en el agua y este es un recurso en el que se pueden explorar varias posiciones de parto, la mujer puede estar en cuclillas, tumbada, a cuatro patas o en otra posición que le permita sentirse más cómoda. El agua caliente ayuda a la mujer a calmarse y alivia el dolor.

Posición de cuatro

La mujer puede permanecer a cuatro patas en la cama, pero normalmente los profesionales que acompañan el parto (las doulas) la guían en el suelo. Esta posición puede realizarse bajo la ducha y suele ser tan aprovechada en el parto normal como la posición en cuclillas.

Parto tradicional (posición horizontal)

Esta es la posición más explorada, especialmente en los hospitales y maternidades de Brasil y del mundo. No suele ser lo más recomendable, pero algunas mujeres se sienten más seguras tomando esta decisión y es fundamental que cuenten con el seguimiento de profesionales cualificados para que el parto sea lo más tranquilo posible.

Ayuda para la escalera

Este es un recurso que también se suele explorar en el parto normal en el que se coloca una escalera utilizada en el ámbito quirúrgico en el entorno. El acompañante o profesional de la mujer embarazada (doula) se sienta en el último peldaño de la escalera y la madre se apoya en el acompañante. En cada contracción, se orienta a la mujer a poner su cuerpo hacia delante para facilitar la salida del bebé.

¿Cómo surgieron otras posturas para el parto?

Los partos solían ser realizados por comadronas que acudían a los hogares de las mujeres y el entorno era predominantemente femenino, lo que de alguna manera daba a la mujer una sensación de comodidad. Hace aproximadamente 70 años, el parto dejó de ser realizado por comadronas y pasó a formar parte de la atención hospitalaria, los médicos pasaron a ser los responsables del parto. Pero la estandarización establecida para que las mujeres dieran a luz, generaba un aspecto de hostilidad, la mujer no podía contar con la presencia de alguien de su confianza, era obligada a la posición horizontal y a muchas mujeres se les ataban las piernas para que permanecieran en la posición "correcta".

Uno de ellos fue el obstetra Frédérick Leboyer, que consideraba esencial el vínculo entre la madre y el bebé, pero aunque defendía un modelo de parto más tranquilo que los tradicionales, se centraba estrictamente en el recién nacido y no en la mujer.

IMPORTANTE: En los partos de Leboyer, la episiotomía era un procedimiento rutinario ─ cortar el perineo de la mujer para facilitar la salida del niño, pero que a largo plazo puede afectar no sólo a la salud de la mujer, sino también a su sexualidad.

En Londres, Janet Balaskas fue la líder del movimiento a favor del "parto activo" y se animó a las mujeres mediante clases de yoga a ser más activas en el momento del nacimiento. Pero el más revolucionario fue el obstetra francés Michel Odent, que empezó a utilizar métodos alternativos como el parto en el agua para facilitar el nacimiento y devolver a las mujeres el derecho a su propio parto. Cada vez se habla más de la humanización del parto, y tiene que ver mucho más con la presencia de profesionales formados que respetan a la mujer y el parto que con las posiciones de nacimiento en sí.

En un momento en que la mujer es tan frágil emocionalmente, espera ser acogida, respetada, que el momento del nacimiento de su hijo sea único, y cuando esto no sucede, queda una marca emocional casi imposible de borrar.

Además, el dolor de parto que experimenta la mayoría de las mujeres está estrechamente relacionado con las condiciones a las que se enfrenta la mujer en el momento del parto. La mujer parturienta que está más tranquila, sintiéndose acogida por profesionales que la respetan, estará mucho más segura, hasta el punto de no prestar la mayor atención al dolor.

Hoy en día, muchas mujeres quieren elegir cómo quieren tener a su hijo, quieren poder decidir en qué posición de parto se sienten más seguras, quién las acompañará en ese momento, y esta acción de que las mujeres elijan su propio parto se conoce como protagonismo, que fue definido por la comadrona francesa Michel Odent como el "Renacimiento del nacimiento".

Véase también: ¿Qué hace una doula?

Foto: Senado Federal