La citología es una prueba muy importante para todas las mujeres. Permite encontrar cualquier bacteria o alteración de la flora íntima y, por tanto, permite el tratamiento de varias enfermedades que podrían llegar a ser perjudiciales para la salud reproductiva de la mujer. La prueba de Papanicolaou es un examen que fue idealizado por el ginecólogo George Papanicolau en la década de 1940. Desde entonces, la práctica de esta rutina anual ha ayudado a salvar vidas y a prevenir el cáncer de cuello de útero y otras enfermedades. La prueba de Papanicolaou, una derivación más sencilla de la colposcopia (que consiste en extraer un pequeño trozo del cuello uterino para analizarlo), consiste en extraer el flujo vaginal en mujeres con una vida sexual activa, aunque no hayan mantenido relaciones sexuales durante algún tiempo.

La prueba de Papanicolaou comprueba si hay células deformes o un crecimiento bacteriano inusual. La flora vaginal se compone de varios de ellos, pero un cambio inusual podría crear un entorno enfermo. La prueba de Papanicolaou también comprueba la existencia de enfermedades de transmisión sexual. Entre ellos y principalmente el VPH que podría ser la principal causa del cáncer de cuello uterino, la sífilis, la gonorrea, el cáncer blando, e incluso la evidencia de la clamidia.

¿Cómo se realiza la citología?

La citología se realiza con la mujer en abstinencia sexual de al menos 3 días. También es desaconsejable realizar cualquier tipo de ducha vaginal unos días antes del examen, es decir, una semana antes del periodo menstrual o justo después del ciclo. Las cremas y pomadas vaginales pueden interferir con los resultados, por lo que deben evitarse a toda costa y están contraindicadas. En el laboratorio o en la consulta del médico, la mujer debe quitarse la parte inferior del vendaje y tumbarse en la camilla correspondiente para realizar la citología.

El espéculo se inserta para poder eliminar fácilmente las secreciones vaginales. Con una paleta adecuada, la persona encargada retira lentamente la secreción del cuello uterino. Después de la recogida, si es necesario, el médico también evaluará las características de color y aspecto de la vagina y la vulva internas de la paciente. Recordando que cualquier presencia de verrugas en la región es una señal de alerta de la presencia del VPH (virus del papiloma). Las mujeres que nunca han tenido relaciones sexuales también pueden realizar la extracción de células cervicales. La diferencia es el tamaño del espéculo introducido para no causar daños y moretones.

¿Pueden las mujeres embarazadas hacerse una citología?

Sí, de hecho, deben hacerlo durante el embarazo. La diferencia de una mujer embarazada a una no embarazada, son las precauciones que deben tomarse durante la citología. La mujer embarazada no puede someterse al examen en cualquier lugar debido a los mayores riesgos de embarazo. Es aconsejable que lo haga en un lugar donde un obstetra recoja las células para su análisis. Normalmente, los profesionales que realizan la recogida son técnicos o auxiliares de enfermería. Algunos médicos lo hacen en sus laboratorios, pero para las mujeres embarazadas, la mejor opción es un obstetra.

El resultado de la prueba de Papanicolaou

El resultado tras el análisis microscópico se divide en algunas calificaciones del 1 al 5. El 1 es óptimo y el 5 es un problema más grave. Suele interpretarse así:

Tipo I: Examen normal, sin cambios significativos

Tipo II: Examen que presenta alguna inflamación, recurrente en mujeres con vida sexual activa y de fácil tratamiento.

Tipo III: Presencia de alteración en las células, depende del médico verificar el tipo y tratar en consecuencia.

Tipo IV: Probable cáncer de cuello de útero. Los nuevos exámenes están indicados para un diagnóstico preciso y, si se confirma, un tratamiento radiológico o quimioterápico específico, según la necesidad.

Tipo V: Cáncer invasivo. En este caso, corresponde al médico analizar la extirpación del cuello uterino o incluso la histerectomía. También necesitan tratamiento para frenar el crecimiento de las células malignas.

El tratamiento para cada tipo de resultado varía, pero en los casos más parecidos al tipo II y III se prescriben pomadas vaginales y tratamiento oral. En los otros, se analiza caso por caso para decidir qué hacer para controlar la enfermedad diagnosticada. El examen debe realizarse en mujeres de cualquier edad y, como se ha mencionado anteriormente, incluso en mujeres vírgenes. Cabe recordar que el examen debe ser realizado anualmente por la mujer y si se encuentra algo sospechoso, debe repetirse cada seis meses.

Véase también: ¿Qué es el quiste de Naboth? - Causas y tratamiento

Foto: PKMousie